A la vera del río, allí donde las ranas croan
Y los peces se asoman para imponerles silencio
Allí donde la callada anémona sobrevive
Nadando entre dos aguas, una cálida y suave
Y la otra más fría y vengativa, cuasi nieve,
Me ha dado por ir a llorar mis muchas penas
Sin que nadie se entere, pues las lágrimas
Son como el agua y en agua se convierten.
Ojala pudiese llorar sangre, me quedaría
Exánime y entonces tal vez, sólo tal vez,
Regresases para verme, aunque lo dudo,
Pues te vi firme en tu idea de marcharte.
El tren ha puesto una distancia insalvable entre nosotros
Y el maquinista tañe con frenesí la desgastada campana
Dentro de un rato tan solo podré imaginarme su sonido
Miraré a mi alrededor y constataré que ya te has ido.
En vano recorreré los lugares comunes
Aquellos por donde paseábamos de la mano
Me detendré junto a la fuente de la ilustre estatua
Y sin embargo no estarás allí para calmar mi sed.
Preguntaré a la gente por tu actual paradero
Y nadie me dará noticia, a ciencia cierta
Tal vez alguno intente equivocarme, sin malicia
Pero en todo caso nunca sabré a dónde has ido.
Y pasito a pasito llegaré a la vera de aquel río
Donde las ranas emiten su discordante voz
Tal vez me dé por permanecer junto a la orilla
O quizá simplemente prosiga mi camino.
En todo caso y desde ahora, sentiré que muero
Y aunque no creo que mi situación mejore;
Yo nunca perderé la esperanza en tu regreso
Y tú seguirás por ahí, ignorando que te espero
Y los peces se asoman para imponerles silencio
Allí donde la callada anémona sobrevive
Nadando entre dos aguas, una cálida y suave
Y la otra más fría y vengativa, cuasi nieve,
Me ha dado por ir a llorar mis muchas penas
Sin que nadie se entere, pues las lágrimas
Son como el agua y en agua se convierten.
Ojala pudiese llorar sangre, me quedaría
Exánime y entonces tal vez, sólo tal vez,
Regresases para verme, aunque lo dudo,
Pues te vi firme en tu idea de marcharte.
El tren ha puesto una distancia insalvable entre nosotros
Y el maquinista tañe con frenesí la desgastada campana
Dentro de un rato tan solo podré imaginarme su sonido
Miraré a mi alrededor y constataré que ya te has ido.
En vano recorreré los lugares comunes
Aquellos por donde paseábamos de la mano
Me detendré junto a la fuente de la ilustre estatua
Y sin embargo no estarás allí para calmar mi sed.
Preguntaré a la gente por tu actual paradero
Y nadie me dará noticia, a ciencia cierta
Tal vez alguno intente equivocarme, sin malicia
Pero en todo caso nunca sabré a dónde has ido.
Y pasito a pasito llegaré a la vera de aquel río
Donde las ranas emiten su discordante voz
Tal vez me dé por permanecer junto a la orilla
O quizá simplemente prosiga mi camino.
En todo caso y desde ahora, sentiré que muero
Y aunque no creo que mi situación mejore;
Yo nunca perderé la esperanza en tu regreso
Y tú seguirás por ahí, ignorando que te espero








