Volverás, sí, cuando el agua del mar sea toda dulce
Y el cielo esté al alcance de la mano
Todas las hojas de los árboles se puedan contar
Y la arena del desierto se convierta en dulce miel.
Vendrás en un tren de madrugada
Y despertarás a las palomas
Que, solícitas, se pondrán a tu servicio
Por si quieres enviarme algún mensaje.
Quizá llueva ese día, pero no mucho,
Apenas unas gotas para mojar el ímpetu
Con el que regresas, agotada tras meses
De amor sin freno, de caricias sin cuento.
Si aún no es de día, esperarás por el sol
Comprarás unos dulces en la tienda de siempre
Saludarás a la primera persona que encuentres
Y tratarás, en vano, de contarle tu odisea.
Subirás al autobús por la puerta de atrás
Te sentarás en el último asiento
Y te pondrás gafas oscuras sobre los ojos
Para pasar desapercibida a la vista de todos.
Y al llegar a tu parada, dudarás entre bajar a tierra
O seguir hasta el final del recorrido.
Bajarte significa reconocer que te has equivocado
Continuar quiere decir que no estás segura de haber vuelto.
Yo no te estaré esperando, pero en el fondo sentiré
Como si alguien me estuviese llamando en la distancia
Intuiré que eres tú, pero no podré creerlo del todo
Hasta que no pueda estrecharte entre mis brazos.
Una vez que lo consiga, ya no te soltaré
Impediré que cualquier persona se te acerque
No permitiré que hables con nadie
Y levantaré un palmo el muro que rodea nuestra casa.
Y si a pesar de todo eso un día vuelves a marcharte
Colocaré una silla en el jardín de madrugada
Cogeré el libro más gordo que haya en el salón
Y esperaré paciente a que vuelvas de nuevo.
Volverás, sí, porque en el fondo sabes que marcharte
No fue una buena solución, y sobre todo
Porque el amor, si no hay ninguna reconciliación,
No es más que rutina, es por eso que estoy seguro
De que un día volverás, sí,
Aunque para ello
Y por mucho que me duela
Debas marcharte ahora.
Y el cielo esté al alcance de la mano
Todas las hojas de los árboles se puedan contar
Y la arena del desierto se convierta en dulce miel.
Vendrás en un tren de madrugada
Y despertarás a las palomas
Que, solícitas, se pondrán a tu servicio
Por si quieres enviarme algún mensaje.
Quizá llueva ese día, pero no mucho,
Apenas unas gotas para mojar el ímpetu
Con el que regresas, agotada tras meses
De amor sin freno, de caricias sin cuento.
Si aún no es de día, esperarás por el sol
Comprarás unos dulces en la tienda de siempre
Saludarás a la primera persona que encuentres
Y tratarás, en vano, de contarle tu odisea.
Subirás al autobús por la puerta de atrás
Te sentarás en el último asiento
Y te pondrás gafas oscuras sobre los ojos
Para pasar desapercibida a la vista de todos.
Y al llegar a tu parada, dudarás entre bajar a tierra
O seguir hasta el final del recorrido.
Bajarte significa reconocer que te has equivocado
Continuar quiere decir que no estás segura de haber vuelto.
Yo no te estaré esperando, pero en el fondo sentiré
Como si alguien me estuviese llamando en la distancia
Intuiré que eres tú, pero no podré creerlo del todo
Hasta que no pueda estrecharte entre mis brazos.
Una vez que lo consiga, ya no te soltaré
Impediré que cualquier persona se te acerque
No permitiré que hables con nadie
Y levantaré un palmo el muro que rodea nuestra casa.
Y si a pesar de todo eso un día vuelves a marcharte
Colocaré una silla en el jardín de madrugada
Cogeré el libro más gordo que haya en el salón
Y esperaré paciente a que vuelvas de nuevo.
Volverás, sí, porque en el fondo sabes que marcharte
No fue una buena solución, y sobre todo
Porque el amor, si no hay ninguna reconciliación,
No es más que rutina, es por eso que estoy seguro
De que un día volverás, sí,
Aunque para ello
Y por mucho que me duela
Debas marcharte ahora.







