
Descongelando mi alma,
en el barranco de tu morada.
Me llevas de la mano
en el amanecer de tu mirada.
Mariposas verdes en la entrada,
de musgo es tu almohada
donde recoges mariquitas
y les das refugio en tu alma.
Descongelando mi alma,
en el barranco de tu poesía,
me arrullo silente a la espera
de la dulce marea de tu llegada.
Abril 2014





















