y ofreciendo el corazón con lozanía,
sale ilesa la indulgente rebeldía
liberando el laberinto de las penas.
Es osada la visión entre azucenas
que desborda su talento en la utopía,
va surtiendo entre jazmines la ambrosía
y el aroma inspirador de las almenas.
Alentado nace un verso redimido
si perenne persevera con la musa
y comparte un corazón correspondido.
Se apasiona con la lira que inconclusa
no claudica ante el insomnio desmedido
y se aferra al pensamiento sin excusa.
Aimée Granado Oreña
Junio 27 del 2014
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