( décimas reales)
Del Paraíso
La primera expulsión de que hay noticia
fue la de Eva y Adán por la manzana.
Dolorosa expulsión aunque lejana
que implica una condena vitalicia.
Cometieron, ingenuos, la estulticia
de escuchar a la pérfida serpiente:
“de la vida y del bien, ésta es la fuente,
como dioses seréis, y Dios no quiere
que alguien a Dios iguale o le supere.
A esta hermosa manzana hincad el diente.”
Del trabajo
Cuando llega la crisis, ¡noramala!
llega también la hora del reajuste;
se ajusta la plantilla aunque disguste,
con un ERE, un despido, o simple tala.
El cesado, en el paro al fin se instala;
el futuro aparece lamentable,
habrá que recortar lo recortable,
para seguir viviendo pobremente.
Solo el que tenga agallas le hará frente,
la familia tal vez lo hará viable.
De la playa
Llegados en un bote salvavidas,
escapados del hambre y la miseria,
jugando a cara y cruz con la tragedia,
en la playa sus ansias ven cumplidas.
Sin tiempo a que se cierren las heridas,
el hambre hace saltarse a la torera
la propiedad privada, –antes que muera–
y llega la expulsión del “sin papeles”
a su África natal y a sus vergeles.
Esta vez con Iberia y no en patera.
De la vivienda
Al trabajo, al honor y educación,
a tener su familia y tener techo,
a cualquier español le da derecho
la vigente y real Constitución.
Tan solo es admisible la excepción
si a un Banco de los que hemos rescatado
le adeudase tres cuotas un parado.
Ahí entrarán en juego los sofistas
para hablar de los pobres accionistas.
El moroso a la calle, desahuciado.
De la vida
Sin sonrisa, sin llanto, sin mirada,
Vive, pues le llamaron a la vida,
su presencia no fue por él pedida,
tan solo por sus padres fue buscada.
Les produce pavor que la jugada
no quedara en flirteo un tanto osado;
reconocen, sin más, que se han pasado,
y buscan matarife que por precio
ponga fin a una vida con desprecio.
Otro inocente más que es expulsado.
Madrigal














