La batalla del tablero
Publicado: Vie May 20, 2016 00:42
En primer lugar quiero presentarme, mi nombre es Juan y participo por primera vez, espero no cometer fallos y si así fuera, no duden en decírmelo.
La batalla del tablero
En el campo de batalla, teñido de blanco y negro, la infantería se concentraba para empezar el ataque, un murmullo de voces inundaba el recinto, ¡concentración! Gritaba el Rey desde su puesto de retaguardia, ¡ánimo! Dijo un alfil, ¡adelante! se escuchó decir al caballo, y la Reina desde su altura, vigilaba el horizonte y ante la mirada de las torres, dio un empujón al peón que tenía delante, el cual, todo valor dio dos zancadas hasta cubrir un puesto estratégico en el centro de la contienda dispuesto a dar su vida para proteger la de su Rey.
El enemigo, vistiendo un blanco inmaculado, le imitó el movimiento, quedando los dos cara a cara, inmóvil, esperando acontecimientos, su misión era dar salida a sus superiores, y así, tanto por el flanco izquierdo como el derecho, los alfil, comenzaban a mostrar sus intenciones, y un caballo se lanzó en falsa carrera, moviendo rápido sus patas en todas direcciones con la intención de descolocar al contrario, de confundirlo y hasta de engañarlo, todo vale para llegar a la victoria.
En sus movimientos defensivos, varios peones yacen muertos, tanto los blancos imputo como los brillantes negros, en pele sin igual, un alfil logra derrotar a un caballo, abriendo una brecha en las filas del rival, cosa que envalentona a su pareja, que desde su posición inicial, se suma a la batalla acompañado de la reina, que viendo como sus torres hacen muralla a su Rey, no duda lanzarse al combate, dando órdenes, sacrificando a sus valientes y acosar al enemigo, que cada vez más debilitado, pelea con dignidad hasta quedar en solitario su Rey, el cual, acepta la derrota y ofrece su rendición, hasta la próxima guerra.
La batalla del tablero
En el campo de batalla, teñido de blanco y negro, la infantería se concentraba para empezar el ataque, un murmullo de voces inundaba el recinto, ¡concentración! Gritaba el Rey desde su puesto de retaguardia, ¡ánimo! Dijo un alfil, ¡adelante! se escuchó decir al caballo, y la Reina desde su altura, vigilaba el horizonte y ante la mirada de las torres, dio un empujón al peón que tenía delante, el cual, todo valor dio dos zancadas hasta cubrir un puesto estratégico en el centro de la contienda dispuesto a dar su vida para proteger la de su Rey.
El enemigo, vistiendo un blanco inmaculado, le imitó el movimiento, quedando los dos cara a cara, inmóvil, esperando acontecimientos, su misión era dar salida a sus superiores, y así, tanto por el flanco izquierdo como el derecho, los alfil, comenzaban a mostrar sus intenciones, y un caballo se lanzó en falsa carrera, moviendo rápido sus patas en todas direcciones con la intención de descolocar al contrario, de confundirlo y hasta de engañarlo, todo vale para llegar a la victoria.
En sus movimientos defensivos, varios peones yacen muertos, tanto los blancos imputo como los brillantes negros, en pele sin igual, un alfil logra derrotar a un caballo, abriendo una brecha en las filas del rival, cosa que envalentona a su pareja, que desde su posición inicial, se suma a la batalla acompañado de la reina, que viendo como sus torres hacen muralla a su Rey, no duda lanzarse al combate, dando órdenes, sacrificando a sus valientes y acosar al enemigo, que cada vez más debilitado, pelea con dignidad hasta quedar en solitario su Rey, el cual, acepta la derrota y ofrece su rendición, hasta la próxima guerra.



