
El amanecer tiene tu aroma,
sellado con nubes y colores.
En el remitente ajado,
impreso, está tu nombre.
El sol se asoma tímido
en éste, mi buzón de melancolía,
despertando realidades tropieza
con el destinatario carente de ti.
Los rayos del sol enuncian
el código postal de tu ausencia,
el cuerpo del alba, taciturno relata
la chispa que habitaba tu mirada.
Esta misiva de inquietudes
esta escrita con lágrimas
y con tinta de tormenta matinal
solitaria viaja, en el sobre del alma.
Abril 2015













