
De repente
tropezó con el atardecer de su vida,
el día en que la tristeza
se acomodó en el recinto de su alma.
Un diluvio de ayeres se acopló,
incesante en la ironía de su vida,
chocando en el ventanal de la nostalgia,
deshojando la flor de la esperanza.
Ese día llegó,
…cansado.
Llegó a tempranas horas de la mañana,
llegó entre la niebla del alba,
despertando su soledad.
Se posó como gota de rocío en abril,
-pero era inicios de enero-
entonces a sabiendas del hielo
se quedó en el jardín del recuerdo,
y esperó la primavera.
Primavera envuelta en el chal mortuorio,
con su sonrisa lasciva.
Su maldita sonrisa lasciva…
Entre Enero 2014 y Febrero 2015




















