No logro encaminar mis pasos,
se quedan buscando tu sombra.
Pierde mi brújula el magnetismo
pues la gravedad colapsó sedienta
en el amanecer de mi tristeza.
El derrotero es un abismo
cubierto con las hojas marchitas
de este perenne enero,
donde la melancolía asienta
el agujero negro de tu ausencia.
Asfalto de lava y tormenta
perfila el horizonte opaco
del oblicuo amanecer de mi hado
en esta diagonal infiel que moldea
la carencia de tu tierno abrazo.
No logro encaminar mi destino,
me quedaré desnuda y despierta
en medio de este, mi desierto
donde marchitas dunas obsequian
refugio derruido a esta muerte sin remesa.
Agosto 2013









