
Lenitivamente se oscurece el alma,
en la deyección del olvido,
y en el viento putrefacto del destino.
Sigilosamente se disipa mi alma,
entre los escombros del recuerdo
se desvanece en la atalaya del abismo.
Las hojas urticantes del tiempo
adormecen el pensamiento
dejándome en la calle del precipicio.
Mi destino es abandono,
mi pensamiento es un abismo
y mi esperanza se oxida el camino.
Julio 2014





















