
“Yo,… que no sé de música”
Un día cualquiera,… prendió en mí
el sentido vital, una gran emoción,
y al despertar de mi sordera musical,
sus notas inundaron mis oídos…
Yo, que os prometo, no saber de música,
mas hay algo en mí que, quizás, si entiende,
pues si no, ¿Cómo se explica los vuelos
que este, mi corazón ya emprende?
y está dispuesto a escuchar atento
la turbadora melodía tan afín,
cuando me acortaron el aliento
los bellos compases de aquel violín.
¡Sí y al oír!...¡Mi aliento se acortó!
la emoción embriagó mis sentidos,
y embrujado me sumergió
en la fuente de aquellos sonidos
que acunaban cual caricias,
y en mixtura de entrega demanda
solicitada, de musicales noticias,
las notas se tejían
cual flores en guirnaldas.
¡Eran brasas!... ¡Ascuas de espliego!
mis ojos cerrados, firme en el fondo.
No se apagará ya ese fuego
cual si fuera, del alma rescoldo.
Mas no quise ver la batuta
que me indicaba los tiempos
como si abandonara la cordura,
ella siguió sus dulces alientos.
Prendió primero en Atacca,
mi cuerpo, se incendió en el Allegro,
y ardió, cual tea, la estaca,
en aquel Allegro Guerriero.
¡Qué momento excepcional!
¡Sentir, del violín, los respiros!
cual bello poema tan musical,
al que prestaron el pie, mis suspiros.
©Roberto Santamaría
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