Comparte me dices,
y compartimos piedritas de infancia,
trepando árboles y nubes
mientras naufragábamos en ilusiones
en el alba de nuestra inocencia divertida.
Compartimos al calor
de la estufa de pueriles hallazgos,
con el asombro en la estela de los ojos
cuando primerizos encontrábamos alegría
en el lodo de la infancia compartida.
Hoy, tú en tu eternidad distante
yo en mi mortalidad pausada.
Hoy 13, un alma y tres meses
me aferro a la esperanza
de volver a jugar contigo, algún día.
Marzo 2014













