
Tenaces las luces de la tarde
frágiles las horas de este martes
se esfuman los olores de enero
no habrá llovizna ni estrellas.
No volverá el segundo, ni el minuto, ni la hora
el día naufragó, en tibia melancolía.
Fui tuyo cuando fui atónito
fui del viento cuando hubo un horizonte
tú me diste un motivo completo
y un amor latiendo.
Pero el destino es más que eso,
puede abatirlo el aleteo de un insecto electrónico
o la malicia humana, visible o invisible
no hay un signo o palabra tan puros
para revertir la ficción
y todos los pasos que ya no daremos juntos.
Te recuerdo como en un sueño tenue
inasible y cifrado,
el último temblor de tiempo, ha hecho caer
las hojas congeladas de los abedules
que colgaban de un instante impuro
una soledad desconocida crece en silencio
todavía es invierno y se arrastra por estas calles
sin nombre, sin colores.
28ene2014






















