circunstancias
Publicado: Sab Nov 02, 2013 05:04
circunstancias
despojada de sus clamores la iglesia abandonada,
luce lúgubre y pobre, como un harapiento solitario
que a mitad de la noche se despierta llorando.
no hay brillo ni luces que iluminen su basta soledad
sólo uno que otro chirrido de animal
que osa cruzar por ellas y guarecerse un poco
del aire frío y errabundo que se deja sentir.
ya no hay coro ni alabanzas de júbilo,
pareciese que los demonios derribaron un pedazo de cielo,
y en sus aires extraños que alrededor pasean
sentirse de influencias malignas
un espeso terror, que va cayendo lento
conforme va avanzando la frialdad de la noche.
flotando está en su pequeño monte
rodeada de zarzales y gigantescas rocas,
sin ángeles que admiren su sequedad ruin
ni el lamentoso aspecto de sus techos caídos,
ni el horrible gemido que nace de sus puertas abiertas
de par en par, como un muladar espectral.
hay dentro una aroma de humedad sombría
que tiñe los aires de insondable paz.
no atrae deseos del hombre que pasa
ni el ojo desea posarse en sus muros:
deslucidos, grises, ruinosos, grotescos;
demasiado tristes para sentir placer.
--
en las altas colinas repletas de encinos
ondean las sombras de la soledad,
y en esos parajes de extraños sonidos
el aire en las hojas anhela silbar.
muy cerca del llano, en la tierra fértil,
mi padre y yo enterramos a mi madre.
y de noche cayó, como un manto de lagrimas
una espantosa lluvia torrencial.
esos días clavaron su dolor infinito
sobre mi corazón, marcando de tristeza
mi adolecido amor, que nunca olvido el beso
maternal, que amorosa en mi frente dejó.
---
'no ay un siglo más deprimente y malo"
pensaba el poeta de antaño, al paso de su existir.
hoy vemos después de aquel siglo infernal,
otro mas horrendo y maléfico pasar.
si el tedio y el placer se hinchaba de orgullo,
hoy se incrementa el deseo sexual, lesbianas,
homosexuales, asesinos, maniáticos y locos;
asechan con ansia bestial, propagando su excitado
sentir, y proclaman derechos y leyes tener.
¡oh mundo deprimente y malo! que bien tendrán mis hijos
para en su espíritu alimentar, con impurezas
que ofrecidas a los ojos están. vergüenza no tenéis
la que insatisfechos de su inmundo vivir,
desean para todos la insaciable maldad.
ya lo dijo el siervo en su afligido andar,
"en los tiempos finales reinarán las pasiones,
y los hombres amarán el pecado y la lujuria"
quede mi poema en el olvido, pero resurja luego
con intensa humildad, porque al decirlo sufre
por cada alma encerrada en su infernal deseo.
yo también he pecado, pero he creído en Dios.
y todavía peco, más ya no lo práctico porque amo la luz.
vendrá al final del tiempo, un milenio glorioso,
donde los hombres justos vivirán en amor...
---
el sol despliega sus cuajarones, y va tiñendo
el día de osados resplandores, que atraen los colores
hacia el candor del alma, que ilusionada espera
irradiar su hermosura, a otra alma serena.
no puede ocultar el cielo su esplendor,
ni la plácida sombra su rumor de quietud.
es el amor que asoma por los labios amados
esperando el aroma perfumada de un beso.
se van desilusiones, y aparece el encanto
derramando su tinte de cálidos fulgores.
es el amor que baja soltando su estridente
fulgor de claridad, vaciando hermosa paz...
Germán g
despojada de sus clamores la iglesia abandonada,
luce lúgubre y pobre, como un harapiento solitario
que a mitad de la noche se despierta llorando.
no hay brillo ni luces que iluminen su basta soledad
sólo uno que otro chirrido de animal
que osa cruzar por ellas y guarecerse un poco
del aire frío y errabundo que se deja sentir.
ya no hay coro ni alabanzas de júbilo,
pareciese que los demonios derribaron un pedazo de cielo,
y en sus aires extraños que alrededor pasean
sentirse de influencias malignas
un espeso terror, que va cayendo lento
conforme va avanzando la frialdad de la noche.
flotando está en su pequeño monte
rodeada de zarzales y gigantescas rocas,
sin ángeles que admiren su sequedad ruin
ni el lamentoso aspecto de sus techos caídos,
ni el horrible gemido que nace de sus puertas abiertas
de par en par, como un muladar espectral.
hay dentro una aroma de humedad sombría
que tiñe los aires de insondable paz.
no atrae deseos del hombre que pasa
ni el ojo desea posarse en sus muros:
deslucidos, grises, ruinosos, grotescos;
demasiado tristes para sentir placer.
--
en las altas colinas repletas de encinos
ondean las sombras de la soledad,
y en esos parajes de extraños sonidos
el aire en las hojas anhela silbar.
muy cerca del llano, en la tierra fértil,
mi padre y yo enterramos a mi madre.
y de noche cayó, como un manto de lagrimas
una espantosa lluvia torrencial.
esos días clavaron su dolor infinito
sobre mi corazón, marcando de tristeza
mi adolecido amor, que nunca olvido el beso
maternal, que amorosa en mi frente dejó.
---
'no ay un siglo más deprimente y malo"
pensaba el poeta de antaño, al paso de su existir.
hoy vemos después de aquel siglo infernal,
otro mas horrendo y maléfico pasar.
si el tedio y el placer se hinchaba de orgullo,
hoy se incrementa el deseo sexual, lesbianas,
homosexuales, asesinos, maniáticos y locos;
asechan con ansia bestial, propagando su excitado
sentir, y proclaman derechos y leyes tener.
¡oh mundo deprimente y malo! que bien tendrán mis hijos
para en su espíritu alimentar, con impurezas
que ofrecidas a los ojos están. vergüenza no tenéis
la que insatisfechos de su inmundo vivir,
desean para todos la insaciable maldad.
ya lo dijo el siervo en su afligido andar,
"en los tiempos finales reinarán las pasiones,
y los hombres amarán el pecado y la lujuria"
quede mi poema en el olvido, pero resurja luego
con intensa humildad, porque al decirlo sufre
por cada alma encerrada en su infernal deseo.
yo también he pecado, pero he creído en Dios.
y todavía peco, más ya no lo práctico porque amo la luz.
vendrá al final del tiempo, un milenio glorioso,
donde los hombres justos vivirán en amor...
---
el sol despliega sus cuajarones, y va tiñendo
el día de osados resplandores, que atraen los colores
hacia el candor del alma, que ilusionada espera
irradiar su hermosura, a otra alma serena.
no puede ocultar el cielo su esplendor,
ni la plácida sombra su rumor de quietud.
es el amor que asoma por los labios amados
esperando el aroma perfumada de un beso.
se van desilusiones, y aparece el encanto
derramando su tinte de cálidos fulgores.
es el amor que baja soltando su estridente
fulgor de claridad, vaciando hermosa paz...
Germán g


