Ante una majestuosidad
Publicado: Jue Sep 12, 2013 13:06
Ante una majestuosidad
Una quietud sorprendente vino luego
de un remanso de sombras por la tarde.
Recién había partido el crepúsculo
y su rojo sangrar se había perdido
en el oscuro venir de las horas.
Sentado sobre un tronco húmedo
y aspirando el olor de las hierbas
fui tanteando el asomar de las estrellas,
estaba decidido a contemplarlas
para robarles un poco de esplendor.
Llego rebosante, pues, la noche cálida,
y su majestuosidad regocijó mi corazón
a tal grado de arrancar embeleso de mi alma.
Era intensa su grandeza tachonada de astros
que titilaban en su misterioso concierto.
Ante mi asombro, bajó la nocturnal paz del cielo;
no extrañe el azul divino del día,
ni la voluptuosa luz angelical,
sólo aprecié la negrura de los siglos
impresa por el magistral canto de las estrellas.
--- : --- : -- : -- : -- : : -- : -- : -- : --- : ---
Redobles de amor
Pasa el tiempo rastreando los momentos,
y en mis contemplativos ratos, yo recreo
mis ojos por el espacio nítido del alma,
es un vagar sin luz, pero sin sombra;
un encontrar de amor, pero sin voces,
solo el placer de estar en uno mismo.
Es agradable para mi silencio, conmover
mi pensamiento con figuras intocables.
Ver sin ver, percibir sin tocar, todo es un sueño.
Yo mismo siento a veces dormitar con mi espíritu,
y en su plácido destello congeniar con su esencia.
En ocasiones quiero detener mi deseo,
pero bajan desbordados por mi mente
los torpes sentimientos que digiere mi cuerpo.
Son redobles de amor, cual estruendo de músicas
lejanas, apabullando el corazón sin lagrimas...
German g
Una quietud sorprendente vino luego
de un remanso de sombras por la tarde.
Recién había partido el crepúsculo
y su rojo sangrar se había perdido
en el oscuro venir de las horas.
Sentado sobre un tronco húmedo
y aspirando el olor de las hierbas
fui tanteando el asomar de las estrellas,
estaba decidido a contemplarlas
para robarles un poco de esplendor.
Llego rebosante, pues, la noche cálida,
y su majestuosidad regocijó mi corazón
a tal grado de arrancar embeleso de mi alma.
Era intensa su grandeza tachonada de astros
que titilaban en su misterioso concierto.
Ante mi asombro, bajó la nocturnal paz del cielo;
no extrañe el azul divino del día,
ni la voluptuosa luz angelical,
sólo aprecié la negrura de los siglos
impresa por el magistral canto de las estrellas.
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Redobles de amor
Pasa el tiempo rastreando los momentos,
y en mis contemplativos ratos, yo recreo
mis ojos por el espacio nítido del alma,
es un vagar sin luz, pero sin sombra;
un encontrar de amor, pero sin voces,
solo el placer de estar en uno mismo.
Es agradable para mi silencio, conmover
mi pensamiento con figuras intocables.
Ver sin ver, percibir sin tocar, todo es un sueño.
Yo mismo siento a veces dormitar con mi espíritu,
y en su plácido destello congeniar con su esencia.
En ocasiones quiero detener mi deseo,
pero bajan desbordados por mi mente
los torpes sentimientos que digiere mi cuerpo.
Son redobles de amor, cual estruendo de músicas
lejanas, apabullando el corazón sin lagrimas...
German g


