Laguna negruzca
Publicado: Lun May 16, 2011 20:11
Abre la luz del sol al cielo que se enternece y se despliega,
Cubren las praderas los rayos,
Y las sienes se iluminan y quebrajan el sueño,
Aquel mortal, dirás…
Aquella tierna bestia inaprensible.
Montando un corcel,
Le admiro horrorizado, y mientras tanto, le envidio;
Le envidio con fervor, le odio con pasión,
Pero otra vez, se aleja…
¿O seré yo quien se marcha?.
Desestimado como nadie en el universo,
Me dispongo a vanagloriarme a solas,
Café en mano, mesa de algarrobo,
Mirada fija, espejo roto…
Cabaña, madera de roble.
Mi visión paulatinamente se desasosiega,
Y como es mi costumbre,
Mis manos se insensibilizan,
Pierdo el habla me atornillo a la silla, igualmente caigo como una roca,
El suelo sabe bien cuando sucede.
Aun hoy me pregunto muchas cosas sobre aquellos días,
Pero mi memoria cae en lagunas profundas,
Lagunas en las que puedo zambullirme a gusto,
En las que soy un niño, y nado desnudo y nadie me observa,
Yo y la naturaleza.
Tal es el gozo,
Que bello encuentro pasional,
Mi yo y el yo que viven sobre mí,
Los dos,
Desnudos sobre una laguna de un azul negruzco.
La mañana entra como una acaudalada empresa narcisista,
Envolviendo todo, dando ordenes, haciendo ver quien tiene los huevos.
Me molesta y debo levantarme,
Casi por obligación…es decir ¡aún soñaba, mierda!.
Pero la humedad sobre aquellas praderas fue mi desayuno vital.
Mi cabalgata habitual. Martirizar al enemigo, dar sensación de satisfacción.
Olvidar, marcharse, divagar…
Cubren las praderas los rayos,
Y las sienes se iluminan y quebrajan el sueño,
Aquel mortal, dirás…
Aquella tierna bestia inaprensible.
Montando un corcel,
Le admiro horrorizado, y mientras tanto, le envidio;
Le envidio con fervor, le odio con pasión,
Pero otra vez, se aleja…
¿O seré yo quien se marcha?.
Desestimado como nadie en el universo,
Me dispongo a vanagloriarme a solas,
Café en mano, mesa de algarrobo,
Mirada fija, espejo roto…
Cabaña, madera de roble.
Mi visión paulatinamente se desasosiega,
Y como es mi costumbre,
Mis manos se insensibilizan,
Pierdo el habla me atornillo a la silla, igualmente caigo como una roca,
El suelo sabe bien cuando sucede.
Aun hoy me pregunto muchas cosas sobre aquellos días,
Pero mi memoria cae en lagunas profundas,
Lagunas en las que puedo zambullirme a gusto,
En las que soy un niño, y nado desnudo y nadie me observa,
Yo y la naturaleza.
Tal es el gozo,
Que bello encuentro pasional,
Mi yo y el yo que viven sobre mí,
Los dos,
Desnudos sobre una laguna de un azul negruzco.
La mañana entra como una acaudalada empresa narcisista,
Envolviendo todo, dando ordenes, haciendo ver quien tiene los huevos.
Me molesta y debo levantarme,
Casi por obligación…es decir ¡aún soñaba, mierda!.
Pero la humedad sobre aquellas praderas fue mi desayuno vital.
Mi cabalgata habitual. Martirizar al enemigo, dar sensación de satisfacción.
Olvidar, marcharse, divagar…