
SOÑÉ QUE ERA ÁRBOL
Soñé, que en otro mundo,
mi cuerpo era árbol,
abandonado en una pradera,
donde el viento
hacia crujir mis ramas,
tirando todas mis hojas,
y un calor tremendo
a mi tronco lo secaba,
me debilitaba,
el suelo no tenía agua,
pronto moriría
sin líquidos vitales en mis venas,
sin el verdor de mis hojas,
con las raíces secas.
Aletargadas mis ramas
miraban al cielo
en espera de un milagro que me salvara.
Un día,
con mis últimos hálitos de vida,
pude ver, en el cielo,
una hermosa nube, que irradiaba luz,
mis pobres ramas,
con un crujido la reclamaron,
se acercó con majestuosidad,
sus vientos me acariciaron,
su tibio aliento me estremecía,
torbellinos de melodías
recorrieron todos mis poros,
y una dulce humedad me fue cubriendo,
con un líquido vital que salía de sus entrañas,
fue una transformación maravillosa,
volvió mi fuerza,
no se cuanto duró el milagro,
el tiempo no transcurría,
mi tronco cobró vigor
la nube, entre mis ramas, se sacudía,
mis raíces se aferraron a la vida,
la nube se mezcló entre mi savia
en un gemido de placer
quedando, como alfombra de bondad,
tendida en mis pies.
Mis ramas
se llenaron de nuevas hojas y de frutos,
que le dieron a la nube, agradecidas,
su verde sombra y su mejor semilla.
Ese fue mi sueño- fantasía,
¿o sería una pesadilla?





















