
Te ocultas en este jardín
de nubes inquietas,
nubes de verano,
verano sin palabras.
Te ocultas pequeño
en el postigo del verbo
que nace en el río del ayer
y se vierte silente en mi alma.
Ocultas tus ojos traviesos
en la pálida luna del alba
cuando te nombro entre sueños
y me respondes con tu aurora dorada.
Te ocultas pero te encuentro
entre esta llamarada de palabras
con las brazas del recuerdo
y la esperanza de abrazarte mañana.
Febrero 2014













